Vienen a realizar Labores agrícolas

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13.000 indígenas panameños trabajaron aquí en el 2009

La mayoría llegó por los puestos de Río Sereno y Paso Canoas

En enero de este año se otorgaron a indígenas otros 481 salvoconductos

Publicado: 2010/02/06

Panamá. ACAN-EFE Más de 13.000 indígenas panameños de la etnia ngöbe buglé recibieron salvoconductos para viajar a Costa Rica y participar en labores agrícolas en el 2009, informó ayer el Servicio Nacional de Migración de Panamá (SMN).

De este total, 8.852 indígenas utilizaron los puestos de control de Río Sereno, en el distrito de Renacimiento, y 4.429 lo hicieron por Paso Canoas, en el distrito de Barú, para salir del país hacia Costa Rica desde la occidental provincia panameña de Chiriquí, según un comunicado del SMN.

En los cuatro últimos meses del 2009 se incrementó el número de indígenas que utilizó el puesto de control migratorio de Río Sereno, en Chiriquí, con 7.996 personas que cruzaron al lado costarricense.

 

Por Paso Canoas, los meses de mayor afluencia de braceros fueron octubre (1.553) y diciembre (1.426), de acuerdo con el informe.

Este año. En enero del 2010, el Servicio Nacional de Migración en Chiriquí otorgó 481 salvoconductos a indígenas panameños que viajaron al vecino país a realizar labores agrícolas y participar en la cosecha de café.

En mayo del 2009, Panamá y Costa Rica firmaron un acuerdo para facilitar el ordenamiento y control de la migración de la población indígena panameña ngöbe buglé que cruza la frontera en temporada de cosecha.

El acuerdo compromete a los Gobiernos de los dos países a crear un comité técnico permanente, con el objeto de ordenar, encauzar y controlar los movimientos migratorios con fines de empleo de estos trabajadores y sus familias.

Las familias ngöbe buglé emigran hacia Costa Rica desde la fronteriza provincia de Chiriquí, donde habitan, para trabajar temporalmente sobre todo en la recolección de café en los cantones de Coto Brus, Pérez Zeledón y la zona de Los Santos.

En muchos de los casos, esta población migrante suele dormir en los denominados baches.

Así le llaman a las rústicas estructuras que la mano de obra foránea –en este caso, los indígenas ngobes– usa para vivir durante la cosecha de café.

Cada finca tiene sus propios baches, en caso de que hubiera varios. En general, se trata de un galerón de techo bajo, de dos o tres estancias, ventanas casi siempre cerradas, piso de tierra y horcones.